sábado, junio 18, 2011

Kung Fu Panda 2 y su apuesta por el "no-determinismo".

Ayer tuve la oportunidad de ir a ver la película de "Kung Fu Panda 2", luego de haberlo pospuesto en varias ocasiones. Y no sólo salí maravillado y bien divertido (ya me hacía falta encontrar un espacio para relajarme), sino también encantado por la serie de mensajes positivos y formados que arroja la película animada.

Enmarcado en los festejos previos - y un poco desapercibidos - del día del padre, uno de los mensajes valiosos que presenta la película es la exaltación del rol que se tiene como papás, y no sólo en el sentido biológico, sino en el sentido afectivo. La decisión del Sr. Ping (padre adoptivo de Po) marca toda una línea de acción del panda "comelón".

Ante una situación que requería no sólo decisión sino acción, el Sr. Ping toma como hijo a un panda abandonado, de quien no conoce pasado, más que el hecho de que le había comido sus rábanos. Supongamos que en ese momento el Sr. Ping estaba desarrollándose como un exitoso empresario vendedor de tofú, para quién, para los cánones de pensamiento actuales, representaría un gran (en todos los sentidos) obstáculo tomar como propio a un bebé panda, porque no sólo representaría cuidarlo, sino que al ser un pequeño que come en demasía, representaría pérdidas de insumos que bien podrían ser dedicados al crecimiento de su pequeña empresa. Otro detalle que no habría que pasar por alto, es que al Sr. Ping no se le conoce esposa, por lo que el cuidado, según lo mostrado por la película, dependiendo exclusivamente de él. A pesar de ello, ve más allá de lo económico y de lo material, ve la posibilidad de brindarle a un pequeño una oportunidad para desarrollar sus potencialidades. Antes que cualquier otra cosa, primero el ser humano (o panda).

Luego, como un impulso, surge en Po el deseo de conocer sus orígenes, sus raíces; esto para satisfacer su necesidad de identidad, necesidad inherente en cualquier ser humano. En su búsqueda va descubriendo que fue necesario un sacrificio de sus padres para salvarlo de la muerte. Un inicio "malo" como se mencionó en la película. Sin embargo, conforme se dieron las circunstancias, Po fue construyendo su propia historia, alejado de sus raíces. Cuando descubre sus orígenes, se siente en un tormellino, una confusión respecto a su pasado, futuro y presente. Pero ahí hace aparición La Adivina que le hace hincapié en la importancia de que él no está determinado por su pasado (curioso fenómeno que sea una "adivina" quien le diga eso). ¡Y esto es lo maravilloso de la película! El énfasis que hace en el hecho de que Po, a pesar de haber tenido un pasado "turbio", él había reconstruido su presente y aún más su pasado.

La postura de no determinismo del ser humano es un pilar muy fuerte dentro de la postura existencialista, donde se realza que no existe nada aquello que nos pueda determinar a tal grado que sea imposible negar nuestra libertad. A pesar de que muchas posturas cientificistas han querido hacer hincapié en la genética, biología, impulsos, instintos y demás, que nos llevan a elegir por estar programados. Viéndolo desde un punto de vista netamente parcial al ser humano, podría ser posible; pero hay que tomar en cuenta que vamos más allá, que contamos con un aspecto inmaterial (espiritual) que nos eleva por encima de cualquier determinismo.

El hombre es el único ser responsable, es decir, salvo situaciones de gravidad donde se pierde por completo la libertad, el hombre puede responder por sus actos y decidir, siempre, qué camino tomar. Nada nos determina; nos podrá influir, pero nunca determinar.