domingo, julio 24, 2011

Relaciones humanas en zapping...

Aún recuerdo cuando llegó la primera computadora a casa. Era una verdadera maravilla poder plasmar en sus precarias hojas de word toda aquella poesía que cruzaba por mi mente, gracias a los cambios hormonales de la adolescencia que me permitía entrar en contacto con mayor facilidad con los sentimientos.

Todavía recuerdo pasarme algunas horas en juegos tan "básicos" como buscaminas o corazones, o leer página tras página de una de mis aficiones "culposas": el ánime. Me acuerdo perfectamente que busqué y encontré las historias completas de las series que, en ese momento, más me encantaban, como eran Dragon Ball y Saint Seiya, y podía leer sin apartarme por tiempos largos.

El día de hoy, permanecer concentrado en una sola actividad durante un tiempo, y mucho más, mantenerte hasta concluirla, es un verdadero reto, ya que siempre estamos en búsqueda de lo novedoso, de algo más atractivo, de algo que "nos llene" el vacío que cargamos. En el "aquí y el ahora", la concentración y la disciplina parecen ser hábitos poco practicados, y una de esas razones por las cuales ya nos es más complicado permanecer los tiempos necesarios realizando una sola actividad y terminarla, es la cultura del zapping.

Concentración lo podemos entender como aquella capacidad que permite permanecer en una actividad durante  un periodo de tiempo aceptable. Mientras que la disciplina la vamos a conceptualizar como el afán de concentrar nuestras energías en conseguir un fin, disponiendo de los métodos más eficientes y que nos llevan a ser mejores personas desde cualquier ámbito. Concentración y disciplina son grandes auxiliares para alcanzar el éxito, porque permite estar enfocado, durante el tiempo necesario, en aquellas actividades que nos van a permitir alcanzar una meta.

Por otro lado, Zapping o zapeo es el término utilizado para explicar el fenómeno de cambiar constantemente el canal de la televisión, con el objetivo de encontrar algo interesante para ver. La cultura del zapping haría entonces hincapié en que, en estos tiempos actuales, cambiamos constantemente de "canal" buscando aquello que consideremos más interesante o intenso para nosotros, y por lo tanto, si aparece algo más atractivo o novedoso, no dudaríamos en dejar el anterior para cambiar rápidamente al que recién acaba de ofertarse.

Este fenómeno se ve reflejado en muy diversos ámbitos de nuestra vida. Por ejemplo, en el ambiente educativo, de cualquier nivel, es muy común que al momento de estar haciendo las actividades, al mismo tiempo se esté escuchando música, viendo las actualizaciones de las redes sociales, subiendo alguna fotografía para compartir con los amigos, comiendo, etcétera. Es cierto, la capacidad del ser humano puede permitir atender a las diversas cosas a la vez, pero eso sí, a pesar de poder hacer todo, la calidad de cada una de las acciones es menor a la que sería si se mantuviera la concentración en cada una de ellas, y lo que es más, no se tiene una disciplina para hacer todo aquello en los tiempos destinados, logrando de esa manera, acabar eficientemente.

Pero, desgraciadamente, la cultura del zapping no únicamente se queda en estos aspectos, sino que va siendo un estilo de vida que va permeando en el pensamiento colectivo de los que vivimos en este actual mundo globalizado, y considerado por ello, cada vez más pequeño. ¿En verdad la cultura del zapping empieza a ser mella en nuestras ideologías? ¡Claro! El noviazgo, el matrimonio y la familia, hoy sufren de golpes asestados por una mentalidad basada en el zapeo.

El noviazgo ha dejado de ser visto como la "escuela" de preparación para el matrimonio. El noviazgo, al momento de empezar a serlo, llevaba la impronta de que la pareja que comenzaba a salir, a conocerse más, a convivir, tenían la firme intención de casarse en algún momento, y por ello, no se consideraba al noviazgo como un juego, sino que era todo un compromiso que, incluso, tenía que ser formalizado por medio de ritos culturales. Desde casa se valoraba el noviazgo, se veía como un momento sumamente trascendente para cualquier persona, hombre o mujer, y se cuidaban las formas.

El material de reflexión no son los rituales, sino la concepción del noviazgo que, relacionada con la concentración y la disciplina, podría advertirse que las llevaba en sí, es decir, el compromiso implicaba, muchas veces, dejar de lado actividades para cumplir con visitar a la persona amada, para hacerle ver que uno estaba más que interesado en ella o él (concentración) y que se tenía la disposición necesaria, y se estaba dispuesto a perseverar para alcanzar el fin, que en este caso sería llegar al matrimonio (disciplina).

Sin embargo, hoy somos testigos de que el noviazgo ha pasado a ser un juego, una actividad más, para llenar la falta de planeación, de metas, de sentido. El noviazgo pasa a ser un "canal" para probar si su programación me gusta, es interesante, intensa, atractiva. Un noviazgo a quien le importa no la persona, sino la "calidad" de sus actuaciones, sus "efectos especiales", su sonido "sorround", y si no me satisface, ¡no hay problema!, total, aún quedan muchos más canales por ver, y entonces, hago zapping.

Una de las posibles respuestas a tantas interrogantes sobre matrimonios y familias deshechas es justamente esta manera de ver la vida. No es toda la respuesta, porque este es un fenómeno muy amplio, pero puede llevarnos por un camino para entenderlo mejor.

Sin noviazgos que realmente preparan para el matrimonio, ¿de dónde se espera que surjan matrimonios estables? De noviazgos zapping surgen matrimonios zapping. La familia, se dice, está pasando por momentos de decadencia, que es una estructura que está llamada a desaparecer. ¿La familia o los integrantes principales de la familia: esposo y esposa? Las cosas que verdaderamente valen la pena y que valoramos realmente, son aquellas en las cuales hemos dejado parte de nuestro esfuerzo, concentración y disciplina. Como en aquel examen del colegio en el cual sacamos 10, y que sabemos perfectamente que se debió a que nos preparamos con mucho ahínco, así mismo es la sensación de un matrimonio.

Si se anhela "sacar 10" en el matrimonio se requiere de esa misma dedicación que se le puso al estudiar para aquel examen. El amor no es aquella explosión ni implosión de sensaciones, son todas aquellos actos que requieren de esa concentración y disciplina necesaria para alcanzar la meta de ser mejor para dar lo mejor, y ayudar a que los demás sean los mejores.

El mundo de hoy requiere de respuestas eficaces, respuestas contundentes para afrontar las mil y un diversas problemáticas que se presentan, no a nivel material, sino en el aspecto más humano de la persona.


Una de las más grandes recomendaciones que me han dado en la vida, fue la de organizar tus días en horarios, tener una disciplina como estilo de vida. ¡Es verdaderamente maravilloso darse cuenta cuántas cosas podemos hacer en un día bien planeado! Sin embargo, es común escuchar por doquier que "no se tiene tiempo", más bien creo, que en la gran mayoría de esas afirmaciones debería ser "no he organizado bien mi tiempo".


Y esta cuestión de la disciplina ha de ser tratado no únicamente en el ámbito profesional o deportivo, sino que es importante que también esté presente en nuestra vida cotidiana y mucho más en nuestras relaciones humanas. La aplicación de estos valores en nuestras relaciones de amistad, en nuestro noviazgo, en el matrimonio y la familia, llevarán a otros. ¿Es utópico? Sí, lo es, para aquellos que vean al esfuerzo como un enemigo. ¿Es alcanzable? Sí, para aquellos que consideren que con concentración y disciplina se pueden lograr casi cualquier cosa...


¿Cómo podemos empezar? Comencemos, poniéndonos la meta de concentrarnos en una actividad a la vez, esto no sólo mejorará la calidad de lo que estemos haciendo, sino también hará que, al estar más enfocados a solamente aquella, nos permitirá potenciar el disfrute de ésta; por ejemplo, si es momento de comer, disfrutar el comer; si es momento de trabajar, estar enfocando en el trabajo; cuando llegue el momento de descansar, concentrarse en descansar, permitiendo el gozo de este tiempo; y claro, para los momentos tecnológicos actuales, cuando sea tiempo de entrar a las redes sociales, concentrarse únicamente en ello, eso hará que lo disfrutemos mucho más... Partiendo de esto sencillo, podemos alcanzar la meta más alta de mejorar también nuestras relaciones humanas.


Nota final: sí, lo admito, hoy por hoy me es difícil planear mis artículos, y más aún, concentrarme en escribir uno siquiera, ya que al momento de empezar a redactar, también hago "zapping" con facebook, twitter, tumblr, google reader, google+... eso sí, es momento de pasar al acto y demostrar, conmigo mismo, que es necesario permanecer concentrados en una actividad para así ofrecer mejor calidad.